Lo que los fondos de inversión no quieren que sepas sobre las viviendas turísticas

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¿Realmente las viviendas turísticas están teniendo un impacto negativo en el tejido residencial o no te han contado todo?

 

El debate sobre las viviendas turísticas en Madrid ha generado diversas opiniones y propuestas, entre ellas la prohibición de este tipo de alojamientos por parte del actual equipo de gobierno del Ayuntamiento de Madrid. Sin embargo, es fundamental analizar los datos y considerar diferentes puntos de vista que ofrezcan una visión global sobre su impacto real.

Diversos medios han sostenido que las viviendas turísticas son responsables del incremento de los precios del alquiler y distintos problemas de convivencia. Para poder valorar el posible impacto de las viviendas turísticas, es necesario poner negro sobre blanco el panorama de la vivienda.

 

¿La situación del mercado residencial en Madrid es consecuencia de las viviendas turísticas?

Durante los últimos cuatro años, Madrid ha recibido anualmente alrededor de 120,000 nuevos residentes permanentes, mientras que la oferta de nueva construcción y vivienda pública ha sido prácticamente testimonial, tensionando aún más el mercado del alquiler. Suponer la posible liberación -en el mejor de los casos- de las actuales 10,000 viviendas turísticas al mercado de alquiler residencial apenas resolvería el problema de la demanda de vivienda en Madrid de los próximos 50 días. ¿Y luego qué?

Prohibir las VUT no solucionará el problema de la falta de vivienda. De hecho, representa una proporción mínima del total necesario para cubrir la demanda de nuevos residentes. La supresión de las viviendas turísticas, en su mayoría en manos de particulares, no resolverá la escasez de vivienda, sino que apenas tendrá un impacto perceptible. El dogma de que la vivienda turística también tensiona el mercado no solo desde la perspectiva de la oferta, sino también desde el punto de vista del incremento del precio de los arrendamientos carece de fundamentos. Pues lejos de la creencia -posiblemente promovida desde el entorno político- de que la liberación de las viviendas turísticas hacia el mercado de alquiler tradicional suavizará la curva de precios al alza, se encuentran dos aspectos fundamentales.

Primero, hay que tener en consideración que las viviendas turísticas tienen su propia idiosincrasia, diferentes tipologías habitacionales y absorben una demanda que, a día de hoy y por suerte, no compite con el mercado de vivienda residencial. En segundo lugar, derramar al mercado del alquiler tradicional una bolsa de 10,000 viviendas turísticas, que sí compiten entre ellas por su propio mercado y cuyas prestaciones en términos de servicios, instalaciones, acabados y amueblamiento son muy superiores a las de las viviendas convencionales -y, por tanto, su precio-, lejos de bajar el precio del alquiler, va a provocar un aumento significativo de los mismos, al arrastrar con ellas el precio al alza del mercado tradicional. Este fenómeno no solo afectaría la accesibilidad de la vivienda, sino que también podría desplazar a los residentes de menores ingresos al encarecer aún más el mercado.

 

¿Por qué se ha llegado hasta aquí y cuales son las posibles soluciones?

La limitada oferta de vivienda en alquiler residencial es, en gran parte, resultado de una falta de políticas de vivienda coherentes y sostenibles. En vez de promover la construcción de nuevas viviendas asequibles, se ha dejado que el mercado se regule por sí solo, lo cual ha llevado a una escasez significativa. La presión sobre el mercado de alquileres permanentes no es responsabilidad de las viviendas turísticas, sino de la ausencia de un marco regulatorio adecuado para todas las partes que incentive la creación de más viviendas para residentes permanentes y dinamice el comercio para los pequeños propietarios de viviendas turísticas.

Las viviendas turísticas aportan beneficios económicos significativos que recaen principalmente en las familias y negocios locales. Contribuyen a la economía de Madrid no solo al atraer visitantes que gastan dinero en negocios y servicios locales, sino que, además, son las responsables de absorber nuevas necesidades habitacionales que son una realidad y han venido para quedarse. Si se prohíben las 10,000 viviendas turísticas en Madrid, ¿quién absorberá la demanda de residentes temporales? ¿Quién absorberá la demanda de consultores, desplazados laborales con un gran poder adquisitivo por parte de las grandes empresas que financian sus estancias? ¿Pujarán estos también por la vivienda residencial para encarecer aún más un mercado ya tensionado?

Por este motivo es importante también considerar las peticiones de las partes implicadas en el sector de la vivienda turística. Diversas fuentes del sector de la vivienda turística resaltan que solicitan normativas basadas en la convivencia, en la regulación en positivo y en la «confianza legítima» para aquellos que han invertido en el sector. También ahondan en la necesidad de crear una tasa turística que repercuta en beneficio de todos los madrileños y no solo en grupos hoteleros y fondos de inversión que, cada vez más, han transformado edificios residenciales completos en apartahoteles.

Es preciso destacar que, tras la moratoria del Ayuntamiento de Madrid con fecha del 26 de abril de 2024, junto con otras normativas de aplicación, el sector de la vivienda turística ha quedado prácticamente vetado para los particulares y familias de vecinos de Madrid, quedando a merced de unos pocos grupos de inversión. Estas medidas no parecen muy populares y empieza a verse cierto recelo entre los vecinos de Madrid que no ven con buenos ojos las nuevas directrices del Consistorio.

En conclusión, las viviendas turísticas en Madrid desempeñan un papel crucial en el panorama urbano actual. No solo proporcionan opciones de alojamiento flexibles y de calidad para visitantes y residentes temporales, sino que también contribuyen significativamente a la economía local. Una ciudad como Madrid debe estar a la vanguardia frente a nuevas necesidades habitacionales y, en lugar de prohibir las viviendas turísticas, buscar un equilibrio regulatorio que permita su coexistencia con la necesidad de vivienda permanente, apoyado por políticas públicas efectivas que aborden la raíz del problema de la vivienda y no trasladar a los pequeños propietarios su responsabilidad.

 

 

 

 

 

 

 

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Dormitorio moderno de una vivienda vacacional

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